Cuando alguien compra un saco de pellet, lo normal es pensar en el poder calorífico, el precio, si este pellet deja mucha ceniza…. Pocas veces se pregunta de dónde viene exactamente la madera que hay dentro. Y es una pregunta que vale la pena hacerse.
De qué montes sale la madera
Trabajamos con pino Pinaster, conocido también como pino negral o pino marítimo. Es la especie forestal predominante en Castilla y León, y la que mejor se adapta a los suelos y el clima de la zona de Sanchonuño, en Segovia, donde está nuestra fábrica.
La madera proviene de montes con certificación PEFC. Esta certificación es un sello cualquiera: implica auditorías externas periódicas que verifican que la gestión del monte es sostenible. Que se extrae sin comprometer la capacidad del monte para regenerarse. Que hay criterios de biodiversidad, suelo y agua que tienen que cumplir.
En la práctica, una parte importante de la materia prima que usamos viene de operaciones de clareo forestal. El clareo es una tala selectiva que se hace para que los árboles que quedan crezcan mejor, con más luz y recursos. Sin ese trabajo de gestión, los montes son más vulnerables a incendios y plagas. Los árboles que se retiran en esos clareos, en lugar de quedarse en el monte como residuo o quemarse directamente, llegan a nuestra planta y se convierten en pellet.
Qué pasa en la fábrica
La madera que llega a Sanchonuño en forma de troncos o astillas. Desde ese momento, todo el proceso de fabricación ocurre en nuestra instalación: secado, molienda, peletización, enfriamiento y envasado.
Controlamos la humedad de la materia prima antes de peletizar, porque si la madera entra demasiado húmeda el pellet resultante tiene menos poder calorífico y más emisiones. Controlamos también la temperatura durante la peletización, que es lo que determina la resistencia mecánica del pellet, es decir, que llegue al saco y a la caldera sin romperse en polvo.
El resultado es un pellet que cumple los parámetros de la certificación ENplus A1, categoría más exigente del estándar europeo de calidad para pellet residencial.
El envase también tiene origen conocido
El pellet se envasa en sacos de papel. No es una decisión estética: el papel es biodegradable, reciclable, y su huella ambiental en producción es significativamente menos que la del plástico. Los sacos no llevan plástico en ninguna parte, ni en el cierre ni en la alimentación interior.
Por qué importa saber de dónde viene
El pellet de origen desconocido existe. Se importa de países con estándares forestales distintos, con cadenas de suministro largas y poco transparentes, y en algunos casos con mezclas de maderas que no están declaradas. No siempre se nota en el precio, pero sí se puede notar en el rendimiento de la caldera, en la cantidad de ceniza que deja y en las emisiones que genera.
Saber de dónde viene el pellet que usas no es solo una cuestión de curiosidad. Es una forma de entender qué estás quemando, de qué bosque viene, quién lo ha gestionado y bajo qué criterios.
Nosotros podemos responder a esas preguntas. Y nos parece que eso vale la pena contarlo.
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